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La educación ante la belleza, la verd...

La educación ante la belleza, la verdad y la bondad

  • 21-9-2020 | Wolters Kluwer |

    Ramón Flecha

  • «Resulta muy preocupante que haya profesionales que no sepan ver la relación entre las relaciones tóxicas mantenidas por parte del alumnado (con sus consecuencias emocionales y físicas) y la incursión del relativismo en las escuelas. Las escuelas son el lugar ideal donde todas las niñas y niños pueden recibir una educación en la verdad, la belleza y la bondad»
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Ramón Flecha

Catedrático de Sociología. Director de Includ-ed

El «Nacimiento de Venus», de Botticelli, es una de las mejores obras de arte sobre la unión entre la belleza, la verdad y la bondad. ¿Qué ha hecho, hace y puede hacer la educación para que las chicas y chicos tengan la posibilidad de recrear con libertad esa unidad en sus vidas?

No fue Botticelli quien ideó ese cuadro. Lo llenó de belleza siguiendo las instrucciones concretas de Ficino, filósofo de los Médici, quienes vieron la oportunidad de disminuir el poder feudal potenciando el platonismo traído de oriente (de Adrianópolis) por el filósofo Pletón, en la época de la amenaza otomana que acabó finalmente conquistando Constantinopla. Esta obra de arte es platónica. Su belleza está exactamente vinculada a su verdad, a las matemáticas en aquella época histórica en que todavía no habían surgido las demás ciencias; no sabemos hasta qué punto el cuerpo de Venus se corresponde con el de la modelo Simonetta, pero sí que guarda con exactitud la proporción áurea, en todas las relaciones entre sus partes. Además, su belleza y su verdad están totalmente vinculadas a su bondad, tal como la entendía el platonismo. Aunque con una concepción muy diferente de bondad, ya mucho antes que Platón, Safo había defendido esa unidad: «Lo que es bello es bueno y quien es bueno también llegará a ser bello».

Safo creó ya hace casi tres milenios la primera escuela de mujeres que nació con esa orientación. El propio sistema educativo con pretensión de universal, iniciado hace ya más de doscientos años como parte de las nacientes democracias, surgió también con ese ideal de unidad: en unos mismos espacios para todo el alumnado se enseñaría la verdad (las ciencias), la belleza (las artes) y la bondad (la ética y la moral). El teorema de Pitágoras, la lectura en alto de un poema o los derechos humanos cabían en unas mismas aulas, con un mismo alumnado y, con frecuencia, con una misma maestra. La verdad se oponía a la falsedad (mesa era un sustantivo, no un pronombre), la belleza a la fealdad (cantar era bello, desafinar era feo), la bondad a la maldad (tratar bien a sus iguales era bueno, maltratarles era malo). Durante dos siglos, las escuelas fueron mejorando en los tres ámbitos y en la unidad entre ellos, sin que faltaran las resistencias a los cambios ni las reacciones en contra. Una parte importante del profesorado sufrió esas agresiones, por ejemplo, las represalias de diferente tipo de dictaduras.

«El propio sistema educativo con pretensión de universal, iniciado hace ya más de doscientos años como parte de las nacientes democracias, surgió también con ese ideal de unidad: en unos mismos espacios para todo el alumnado se enseñaría la verdad (las ciencias), la belleza (las artes) y la bondad (la ética y la moral)»

La principal reacción intelectual contra esos ideales educativos y humanos llegó del relativismo tan claramente definido por personajes como Mussolini. No hay nada universalmente bueno ni malo, todo es arbitrario y se impone lo que tiene poder. No hay nada universalmente verdadero ni falso, todo depende del color de quien lo mira. No hay nada universalmente bello o feo, la sangre en las batallas puede ser muy bella. Parece lógico que en el terreno intelectual estas ideas hayan sido lideradas por los principales intelectuales nazis y sus seguidores. Lo que puede resultar más extraño es que hayan cogido tanta influencia en profesionales de la educación y en las escuelas. ¿Cómo se puede al mismo tiempo enseñar que la tierra no es plana y decir que nada es verdad o mentira? ¿Cómo se puede al mismo tiempo decir que está prohibido acosar sexualmente a una niña y que nada es bueno ni malo?

El mayor mal del relativismo se está produciendo, sin embargo, en el ámbito de la estética, de los deseos. Las investigaciones sobre los mensajes dominantes entre adolescentes muestran lemas tan significativos como los siguientes: «lo bueno es aburrido, lo malo es divertido», «me gustan los malotes», «toda aventura es más excitante si huele a peligro». Las propias revistas dirigidas a la adolescencia incluyen en sus portadas titulares como los siguientes: «canalla, vengativo y ambicioso, … Nada más irresistible que ver este narco, asesino y mafioso». Las evidencias científicas publicadas internacionalmente en las mejores revistas de ciencia demuestran con claridad que esos lemas no se quedan solo en palabras, sino que configuran un discurso coercitivo que obliga a adolescentes a tener relaciones de violencia verbal y frecuentemente física con personajes tóxicos, y también lleva a una persecución por parte de sus iguales contra quienes intentan negarse a tenerlas.

«Hay profesionales de la educación, alumnado y familiares muy valientes que dicen claramente que no les gustan ni la sangre de las batallas ni los asesinos ni los malotes, sino las personas buenas. Son valientes que afirman públicamente que no les aburren quienes les tratan bien sino quienes intentan tratarles mal»

Resulta muy preocupante que haya profesionales que no sepan ver la relación entre las relaciones tóxicas mantenidas por parte del alumnado (con sus consecuencias emocionales y físicas) y la incursión del relativismo en las escuelas. Ya sabemos que domina en los medios de comunicación (no solo en las series y en los programas basura) y las redes sociales, pero las escuelas son el lugar ideal donde todas las niñas y niños pueden recibir una educación en la verdad, la belleza y la bondad. Cuando las escuelas no hacen ese papel, dejan a su alumnado en manos de lo que critican. Aún peor es cuando hay escuelas donde domina el mismo relativismo de los medios.

Por suerte, hay profesionales de la educación, alumnado y familiares muy valientes que dicen claramente que no les gustan ni la sangre de las batallas ni los asesinos ni los malotes, sino las personas buenas. Son valientes que afirman públicamente que no les aburren quienes les tratan bien sino quienes intentan tratarles mal, que los peligros no les excitan, sino que les producen rechazo, que hacer botellones sin mascarillas no es de divertidos sino de torpes. La fuente de la fuerza del discurso coercitivo es la ignorancia o la cobardía de quienes se mantienen en silencio; en el momento que una sola persona habla y actúa con valentía se deshace esa fuerza como cuando se pincha un globo. Eduquemos personas valientes que sepan ver y disfrutar de la belleza, la verdad y la bondad de la Venus de Botticelli y de la vida.

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Luisa M Puertas|05/10/2020 12:07:10
No puedo estar más de acuerdo con las ideas y argumentos del autor; necesitamos ser valientes si queremos una escuela mejor, más veraz, más atractiva, más inclusiva, o, lo que es lo mismo, si queremos una sociedad y un futuro mejor.Notificar comentario inapropiado
Fani|04/10/2020 15:27:36
No havia estudiat este quadre desde eixa prespectiva. Molt interesant.Notificar comentario inapropiado
Pilar|03/10/2020 21:56:49
Hermosísimo, muy verdadero, pura bondad. Gracias por estas palabras tan necesarias para los que educamos.Notificar comentario inapropiado
Eli|03/10/2020 12:53:03
Brutal! I love it! Notificar comentario inapropiado
José María de Moya|24/09/2020 19:05:19
Magnífica disección, Ramón. Es lo que se llama a ir al fondo del problema de la crisis de valores de nuestras escuelas... y dejarnos de parches. Qué daño ha hecho que ta no se estudie metafísica ;)Notificar comentario inapropiado
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