USO DE COOKIES

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies

El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Robots en las aulas

Robots en las aulas

Escuela, Sección Autonomías, 24 de Febrero de 2016, Editorial Wolters Kluwer

  • Carlos Muñoz
Portada

Vivimos rodeados de tecnología. Aparatos que se han hecho imprescindibles en el día a día, pero de los que la mayoría de personas no sabe prácticamente nada. Según los expertos, somos una especie de “analfabetos tecnológicos” que usamos estas herramientas haciendo un “acto de fe”. Le damos a un botoncito y esperamos que suceda algo sin entender absolutamente nada ni de cómo funcionan, ni por qué hacen lo que hacen ni en qué se basan.

Algunos educadores, preocupados por este asunto, llegaron a una posible salida: enseñar robótica y programación en las aulas. Pero no con el objetivo de que todos los estudiantes se conviertan en expertos programadores del futuro o hábiles informáticos hiperespecializados. No, la meta es que todos los alumnos salven la creciente brecha digital entre los técnicos y el público general, de tal modo que sean capaces de comprender cómo funcionan los aparatos.

En definitiva, se trata de cambiar el rol de los futuros ciudadanos transformando su papel de meros usuarios de la tecnología al de creadores, lo que en el mundo anglosajón se conoce como el cambio del user al maker.

Uno de los docentes que apuesta por este cambio de paradigma en la escuela es Juan Manuel Barreda que, junto a su colega Domingo Santa Bárbara, han organizado las primeras Jornadas Educativas sobre Robótica y Programación que se celebraron los días 13 y 14 de febrero. Un evento que ha reunido en la localidad zaragozana de La Muela a profesores de toda España interesados en llevar estos conocimientos hasta los niños.

Competencias educativas

La robótica educativa aprovecha el elemento tecnológico presente en la vida cotidiana para desarrollar un montón de competencias que están dentro del currículo. “Enseñamos cómo funcionan estos aparatos y, además, qué conexiones tienen con las diferentes áreas de ciencias, matemáticas o lengua”, explica Barreda.

De este modo, durante la construcción de un sencillo robot se abordan aspectos tan dispares como la plástica, el diseño, la estructuración espacial, la gama de colores o la geometría. Si además a esta construcción se le añaden motores que le permiten moverse y sensores que detectan cosas del entorno, se introducen elementos de física y de programación, logrando una implicación muy global de casi todas las áreas.

A todo esto hay que añadir aquellos aspectos que, a pesar de no estar incluidos específicamente en las distintas áreas educativas, sí tienen mucho que ver con la formación, como el trabajo colaborativo y la convivencia. “Y, por si fuera poco, todo esto el niño lo percibe como un juego, un proyecto de algo divertido, con lo que quedan garantizados unos niveles de motivación enormes”, añade Barreda.

Jornadas

En Aragón existe un gran interés por este tema, como lo demuestra el éxito de las Jornadas de Robótica y Programación. Incluso los propios organizadores se han visto sorprendidos por la acogida, ya que inicialmente esperaban la asistencia de varias decenas de profesores, pero la cifra final superó los 250 participantes.

Estos datos pueden explicarse, según Barreda, porque muchos docentes “han estado haciendo sus pinitos en este tipo de cosas, pero hasta ahora no habíamos tenido un espacio de intercambio de experiencias”. No en vano, lo de la robótica es algo muy presente en numerosos colegios de Aragón y, según lo visto en las jornadas, el profesorado está deseando que le den unas pautas para poderla introducir.

En las jornadas se presentaron nueve experiencias y ocho talleres, en los que se trataron temas tan diversos como el modo de trabajar el ajedrez con elementos de la robótica o utilizar el lenguaje de programación para crear juegos e inventos a partir de la placa Makey.

El paso siguiente es que, a nivel de formación, se impartan cursos para el profesorado con la finalidad de implementar la robótica en el día a día de las aulas. Hasta ahora no existe ninguna enseñanza reglada para profesores sobre robótica, pero esta situación va a cambiar. El Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación (Catedu) tiene previsto ofrecer este tipo de cursos en el tercer trimestre en respuesta a la creciente demanda. Muestra de ello son las más de 70 solicitudes recibidas solo durante las jornadas.

Obstáculo del precio

Sin embargo, la robótica educativa tiene la gran desventaja del precio. Aunque analizada de forma unitaria los kits no son muy caros, visto bajo la óptica de todos los equipos necesarios para un centro escolar la suma se convierte en un obstáculo enorme. Por eso, los expertos consideran que tiene que haber un sistema de préstamo público.

En Aragón ese sistema ya existe, y recae sobre los Centros de Innovación y Formación Educativa (CIFE), pero sus depósitos no son lo suficientemente numerosos como para afrontar toda la demanda de los colegios e institutos de la Comunidad. El objetivo a medio y largo plazo es que el banco de préstamo crezca en cuanto a volumen de recursos y de peticiones.

Otro de los objetivos de las jornadas fue implicar a todos los elementos de la comunidad educativa, y en especial a los padres. “Queríamos que se dieran cuenta de que robótica no es solo el brazo articulado de una empresa de automoción, sino también algo sencillito con colores atractivos y accesible para sus hijos”, afirma Barreda.

Asignatura de Robótica

Por último, los defensores de este cambio formativo proponen la integración de la robótica en el currículo, en un plano similar a lo que pueden ser las matemáticas o la lengua. Desde la organización de las Jornadas se recuerda que, en algunas comunidades autónomas como Madrid, ya se está barajando como contenido educativo, y en Secundaria se habla de Programación como algo curricular.

Otro de los aspectos que más sorprende cuando se habla de robótica es que se puede empezar a impartir desde los 4 y 5 años. Precisamente para esa edad existe un equipo llamado “la abejita Bee Bot” con el que Domingo Santa Bárbara ideó un proyecto por el que recibió un premio educativo. Bajo el nombre El viaje de Bee Bot, la abejita robótica iba viajando de colegio en colegio con un desafío o reto que tenían que afrontar los chavales. Una vez que lo resolvían, debían hacer ellos otra propuesta y mandarle la abejita a otro cole.

Mostrar/Ocultar Mostrar/Ocultar

En el CEIP Gil Tarín de La Muela, donde trabajan Domingo y Juan Manuel, se imparte la robótica a través de experiencias puntuales, aunque está previsto que a muy corto plazo se puedan aprovechar las horas que la normativa deja en manos de cada colegio para que el proyecto de centro vaya encaminado a la robótica. Una alternativa sobre la que también se está trabajando en otros colegios de Aragón.

Queremos saber tu opiniónNombreE-mail (no será publicado)ComentarioWK Educación no se hace responsable de las opiniones vertidas en los comentarios. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista.
Introduce el código que aparece en la imagencaptcha
Enviar
Consulte el Periódico ESCUELA y sus Suplementos en ebiblox Números y suplementos del periódico ESCUELA en ebiblox
Scroll