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David Escobar, de AJEDUCA: «Se tiene ...

David Escobar, de AJEDUCA: «Se tiene que legislar para que el ajedrez sea una asignatura más»

  • 14-4-2020 | Wolters Kluwer |

    José Miguel Barjola

  • Hablamos con el presidente del proyecto Ajedrez y Educación, David Escobar, quien defiende que el ajedrez sea materia curricular en los colegios de toda España
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José Miguel Barjola

Poquísimas iniciativas han conseguido aunar el apoyo de todas las fuerzas políticas del Congreso. El ajedrez lo consiguió en 2015. La Comisión de Educación y Deportes del Congreso aprobó por unanimidad una propuesta no de ley para que el deporte de 64 casillas fuese una asignatura más en el currículum escolar de los niños. El proyecto sin embargo quedó en el limbo con el periodo de elecciones sucesivas.

David Escobar es ingeniero de sistemas y técnico del Centro Andaluz de Emprendimiento de Rota, y lleva años luchando para introducir el ajedrez en las aulas de toda España. No como una actividad extraescolar opcional, sino como una asignatura curricular más. Preside el proyecto AJEDUCA (Ajedrez y Educación) para mejorar el rendimiento académico de los niños a golpe de jugada. Según apunta, los centros que prueban con los tableros mejoran el rendimiento de sus alumnos en cálculo y en asignaturas de letras, competencias sociales y capacidades cognitivas básicas.

Es posible que el ajedrez sea visto como un «juego para frikis» entre los niños... ¿Por qué?

Creo que esta imagen es debida al lenguaje y conceptos utilizados en el mundo del ajedrez, un poco incomprensible en apariencia. También porque el ajedrez se ha utilizado en los centros educativos como una actividad en los recreos o de forma extraescolar, donde desgraciadamente solo un pequeño porcentaje del alumnado participa.

En este tipo de actividades, no curricular, normalmente se trabaja la versión más competitiva del ajedrez, es decir, jugar partidas y temas tácticos complejos. Y también es cierto que el ajedrez tiene fama de difícil de aprender, o que solo unos pocos pueden practicarlo. Pero la mirada que hacemos desde AJEDUCA hacia el ajedrez es complementaria: nuestro objetivo es introducir el ajedrez dentro del horario escolar, no como competición, sino como herramienta educativa. Así el cien por cien de los alumnos puede mejora y adquirir competencias, todo de forma dinámica y a través de juegos, que es la forma más intuitiva de asimilarlo.

«Nuestro objetivo es introducir el ajedrez dentro del horario escolar; no como competición, sino como herramienta educativa»

Muchos rehúyen del ajedrez porque consideran que es difícil. ¿Es cierto o estamos ante un mito a destruir?

D. E.: Las normas y reglas básicas el ajedrez se aprenden en poco tiempo. Pensemos en el fútbol, en el atletismo, en el tenis... Las normas son sencillas. Pero para dominar bien alguno es necesario practicar constantemente. En el caso del ajedrez es lo mismo: los movimientos y reglas básicas pueden ser aprendidos por una persona adulta en 20 minutos. Otra cosa es conseguir un nivel de competición.

Recuerdo una famosa frase del campeón del mundo Bobby Ficher «El ajedrez es la vida». Para jugar un alto nivel al ajedrez, como en otros deportes, es necesario una gran dedicación. Pero para utilizarlo como juego educativo no es necesario este tipo de esfuerzo. Con seguir las normas básicas y realizar ejercicios de forma sistemática y transversal, es posible conseguir grandes resultados académicos y sociales.

¿Tú cómo aprendiste a jugar?

En mi caso fue mi padre el que me introdujo en este mundo con 3 ó 4 años. Me enseñó las reglas básicas, comenzamos a realizar partidas y resolver diferentes ejercicios de mates o combinaciones. Mi padre es ciego, y me enseñó el ajedrez con un tablero adaptado, donde las casillas blancas están a otra altura y las piezas negras tienen una pequeña chincheta en la parte superior para distinguirlas con el tacto. Fue un aprendizaje muy diferente y curioso. Incluso los primeros libros de ajedrez que tuve, que eran de mi padre, estaban en braille.

Una vez que empecé a coger soltura en las partidas, comenzamos a eliminar el tablero, es decir, jugar a ciegas, algo que complica la partida, pero que me sirvió para mejorar capacidades como la atención, concentración, la memoria o el cálculo mental. Luego comencé a participar en torneos de ajedrez, en el club de ajedrez Shahmat (donde soy uno de los directivos), y mejorar las titulaciones federativas, hasta conseguir de la federación internacional el de Fide School Trainer, entre otras. En definitiva, el ajedrez me ayudó bastante, también en mi etapa estudiantil. Me impulso a estudiar informática. Existe mucha similitud en la forma de pensar de un ingeniero informático y un jugador de ajedrez. Los patrones a la hora de resolver cuestiones o problemas son similares.

Hay quien piensa que el ajedrez puede ser una forma de descubrir niños con talento. ¿Conoces algún caso?

Existen niños que son más introvertidos o con altas capacidades y no se adaptan a los diferentes niveles educativos, porque son buenos en unas competencias, pero no en otras, o incluso se aburren en alguna de ellas. Normalmente los jugadores de ajedrez suelen tener buenos resultados académicos y sociales, es decir, buenas notas y buen comportamiento. Es indudable que jugando al ajedrez mejoran capacidades como la concentración, la memoria y la capacidad de análisis. Y eso se nota en lo académico. Y más allá de las notas, ayuda en el control de impulsos, la autocrítica, el respeto a los demás, la empatía y la paciencia. Albert Einstein decía que «Si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, pensará toda la vida que es un inútil». Desgraciadamente, en el mundo educativo valoramos a todo el alumnado de la misma manera y con los mismos tipos de exámenes o problemas. Es por ello que proponemos ejercicios y actividades donde el alumnado trabaje de forma activa y libre en la búsqueda de las soluciones posibles. Por ejemplo, un ejercicio habitual consiste en retar al escolar a conseguir llevar un caballo de una esquina del tablero a otra. Evidentemente, existen muchos caminos. Enfrentarse a las distintas posibilidades obliga al alumno a realizar un esfuerzo, y al mismo tiempo se divierte.

«Es indudable que jugando al ajedrez mejoran capacidades como la concentración, la memoria y la capacidad de análisis. Y eso se nota en lo académico».

¿Qué valores puede aprender un niño con el ajedrez que luego le sirvan en su vida académica, o más tarde, en su vida profesional?

A día de hoy no existe ninguna duda de los beneficios del ajedrez por parte de la comunidad pedagógica. El doctor Robert Ferguson concluyó en uno de sus estudios que «existe una correlación directa entre la habilidad para jugar bien el ajedrez y múltiples facultades, y si se utiliza una metodología correcta aumenta el cociente intelectual». Y sin ir más lejos, desde AJEDUCA se está realizando una tesis doctoral denominada «Impacto de AJEDUCA sobre los procesos metacognitivos y las funciones ejecutivas en escolares», así como varios Trabajos fin de Grado. Y según las conclusiones de estos trabajos, diferenciamos las competencias que pueden ser mejoradas en los alumnos en cinco bloques: social, educativo, emocional, aptitudes e intelectual.

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SOCIAL: En cada partida se asimilan las dos caras de una misma moneda: aprender a ganar y aprender a perder. Ambas de manera natural, algo difícil en estos días, pero que ayuda a los alumnos a trabajar la empatía. Los escolares aprenden también a controlar sus primeros impulsos, y a gestionar las pausas y las reflexiones antes de tomar decisiones.

EDUCATIVO: Al resolver ejercicios y aprender aperturas, la memoria aumenta. Cada vez que se realiza un movimiento se debe recordar las posibles respuestas de los compañeros. También se aprenden reglas disciplinarias: «pieza tocada pieza movida». Esto obliga a los alumnos a concentrarse. «Piensa bien antes de tocar nada».

EMOCIONAL: En una partida de ajedrez hay que controlar emociones como la alegría, la tristeza, el enojo, la calma o la incertidumbre, entre otras. Una gestión que luego puede replicarse en lo académico. Por ejemplo, a la hora de resolver un examen.

APTITUDES: Con cada juego conseguimos entre el alumnado aumentar el afán de superación, siempre con deportividad y autocrítica, y dentro del respeto a unas normas preestablecidas. Estas pretensiones de mejorar son clave para el desarrollo personal y profesional.

INTELECTUAL: Antes de cada movimiento, trabajamos el concepto mirar al futuro e intentar descubrir qué va a hacer rival. Un ejercicio que mejora capacidades como la creatividad, la imaginación y la capacidad de cálculo.

Los beneficios del ajedrez según AJEDUCA

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Con el ajedrez se mejora el cálculo y todo lo relacionado con las matemáticas. ¿Se mejora también en asignatura como Historia o Lengua?

La relación del ajedrez con las matemáticas es innata. Eso es indudable. Todo jugador aumenta sus resultados en matemáticas y mejora la visión espacial. En la Universidad de Trier (Alemania), por ejemplo, se realizó un estudio donde un grupo cambió una hora semanal de matemáticas por ajedrez, mientras que otro grupo solo recibía matemáticas. Durante los cuatro cursos que duró el estudio, la clase que jugaba al ajedrez obtuvo mejores resultados en matemáticas que los que sólo estudiaban.

En cuanto a mejorar en otras asignaturas, si conseguimos de forma dinámica aumentar la memoria y concentración, conseguimos también mejores en todas las asignaturas, incluso de letras. or ejemplo, para mejorar en Lengua se puede hacer que los niños definan qué pieza les gusta más; cuáles son las diferencias entre una pieza y otra; o por qué realizó un movimiento y no otro. O para aprender Historia, en AJEDUCA, por ejemplo, comenzamos cada clase con una pequeña anécdota, y muchas de ellas las relacionamos con diferentes momentos o culturas históricas. Por ejemplo, utilizamos las pirámides de Egipto para repasar el movimiento de los alfiles; el puente de Londres para las torres; o explicamos la historia de jugadores históricos, como Napoleón.

El ajedrez también mejora las competencias STEM (ciencia, tecnología e ingeniería, matemáticas, tan útiles y demandadas, basada en la práctica, en contraposición del aprendizaje pasivo y memorístico. De tal manera que se interactúa sobre el problema utilizando diferentes herramientas y contextos, para que el alumnado de forma natural cree conexiones, entre las diferentes disciplinas a través de su propia experiencia. Todo ello, desarrollando creatividad, curiosidad, paciencia y trabajo en equipo.

Además, mediante la utilización de vídeos o materiales preparados, es posible aplicar el concepto de aula invertida (flipped classroom). De esta forma, las aulas se convierten en lugares más eficientes, prácticos y participativos, donde se resuelven las dudas de forma grupal y todos aprenden.

«En la Universidad de Trier (Alemania) se realizó un estudio donde un grupo cambió una hora semanal de matemáticas por ajedrez, mientras que otro grupo solo recibió matemáticas. Durante los cuatro cursos que duró el estudio, la clase que jugaba al ajedrez obtuvo mejores resultados en matemáticas que los que sólo estudiaban».

Desde AJEDUCA queréis convertir el ajedrez en una asignatura más. Pero hay quien considera que no debe estar al mismo nivel que las matemáticas, la lengua o el inglés. ¿Qué pensáis al respecto?

No defendemos que el ajedrez tenga el mismo espacio lectivo que otras asignaturas troncales, pero sí que sea un apoyo a todas ellas. Desde AJEDUCA, nuestra propuesta es que esté presente una hora a la semana en el currículum docente, al menos.

¿En qué consiste entonces exactamente vuestro plan?

Desde AJEDUCA queremos utilizar este juego milenario como vehículo conductor entre asignaturas. Para ello ponemos a disposición del profesorado y del alumnado todo lo necesario para aprender jugando. Todo de una forma amena y sencilla, con explicaciones, diagramas y consejos fáciles de comprender. Nosotros trabajamos el ajedrez desde los 3 años. Comenzamos con juegos muy sencillos, y con el tiempo introducimos contenidos educativos para mejorar áreas como la psicomotricidad, la lectoescritura, la grafomotricidad, el inglés, la competencia lingüística y matemática-lógica. Todo de forma dinámica, divirtiendo a los alumnos.

El profesorado pone en prácticas estas actividades a través de una guía y los recursos digitales disponibles. Resulta indiferente que los profesores al principio no cuenten con conocimientos en el juego; los recursos le enseñarán a facilitar la enseñanza del ajedrez dentro del sistema educativo.

Se entiende entonces que ahora el ajedrez depende de la legislación de cada Comunidad Autónoma. ¿Cuál es la situación a nivel legislativo?

En España, afortunadamente, casi todas las comunidades autónomas ya han creado programas educativos relacionados con el ajedrez. Pero se necesita dar el paso, y que se legisle de forma concreta y efectiva dentro de los planes de estudios. Es necesario que se integre de una forma real y permanente, como asignatura dentro del horario escolar. Para todos, no solo para algunos, como pasa actualmente. Algo que, bajo mi punto de vista, crea desigualdades incomprensibles entre centros educativos. Todas las instituciones recomiendan que sea una de las materias fundamentales en los planes de estudios. Entonces, ¿por qué no es aún una asignatura? ¿A qué se espera para dar el paso?

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